Cada 29 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Ataque Cerebrovascular (ACV), una fecha destinada a crear conciencia sobre una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), anualmente cerca de 15 millones de personas sufren un accidente cerebrovascular (ACV), de las cuales 6,5 millones fallecen y 5 millones quedan con discapacidades permanentes, y además, cada 5 minutos ocurre un evento cerebrovascular y 1
de cada 4 personas mayores de 25 años podría sufrir uno a lo largo de su vida, según la Organización Mundial de Ataque Cerebrovascular.
En Colombia, el ACV se ha mantenido como la segunda causa de muerte en los últimos años, con una tasa de 32.45 fallecimientos por cada 100.000 habitantes en 2023, lo que se traduce en 16.946 muertes, de las cuales el 48% correspondieron a hombres y el 52% a mujeres. Además, el ACV sigue siendo la principal causa de discapacidad en el país. Para julio de este año, ya se habían registrado cerca de 10.000 muertes, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE), y se espera que la tasa de mortalidad por esta causa aumente de forma considerable al finalizar este mismo año.
El Dr. Tony Álvarez Guzmán, neurólogo del Centro de Excelencia en ACV del Hospital Internacional de Colombia (HIC), destaca que el aumento de casos está relacionado con cambios en los factores de riesgo y estilos de vida poco saludables. “En 2022 diagnosticamos cerca de 400 casos, en 2023 la cifra subió a 650, y hasta agosto de 2024 ya se han registrado más de 500 pacientes”, puntualiza. Este incremento afecta cada vez más a personas jóvenes, lo cual se atribuye al sedentarismo, la dieta poco saludable, el aumento del consumo de tabaco y alcohol, y el uso de sustancias psicoactivas.
Factores de riesgo del ACV: un cambio en la tendencia
El ACV se produce cuando se interrumpe o se reduce el flujo sanguíneo hacia el cerebro, lo que priva a las células cerebrales de oxígeno y nutrientes esenciales. Esta situación puede causar daños graves y permanentes en la movilidad, el habla y las funciones cognitivas si no se actúa de forma inmediata con atención médica.
Se estima que hasta el 80% de los ACV son prevenibles mediante el control de factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, el sobrepeso, la inactividad física y el sedentarismo. Como tal, los sobrevivientes de un ACV tienen un riesgo del 25% de experimentar un segundo evento, lo cual resalta la importancia de la prevención y el manejo adecuado de los factores de riesgo.
En años anteriores, los ACV eran más comunes en personas mayores, pero el aumento de factores de riesgo modificables ha hecho que cada vez más adultos menores de 40 años sufran un ataque cerebrovascular. Entre estos factores se encuentran la hipertensión arterial, la diabetes no controlada, niveles altos de colesterol y triglicéridos, y el aumento del estrés. Aunque algunos factores, como la edad y la genética, no se pueden modificar, el Dr. Álvarez enfatiza que un adecuado manejo de los factores de riesgo podría evitar hasta un 90% de los casos de ACV.
“Con un buen manejo de estas causas, se puede reducir considerablemente la incidencia de esta enfermedad”, señala el Dr. Álvarez, haciendo un llamado a la importancia de adoptar hábitos de vida saludables y la detección temprana de factores que puedan desencadenar un ataque cerebrovascular.
Identificar los síntomas a tiempo salva vidas
Es clave mencionar que detectar un ACV a tiempo puede significar la diferencia entre la vida y la muerte, o entre una recuperación completa y la discapacidad. Los síntomas más frecuentes incluyen pérdida de fuerza o adormecimiento en un lado del cuerpo, dificultad para hablar, disminución de la visión en uno o ambos ojos, y pérdida del equilibrio o coordinación.
Ante un episodio, es indispensable acudir a un centro especializado en este tipo de emergencias, en lugar del hospital más cercano. Los centros especializados cuentan con el equipo médico y la tecnología avanzada necesarios para realizar un diagnóstico certero y brindar un tratamiento inmediato, lo cual es fundamental para minimizar el daño cerebral, mejorar la recuperación del paciente y reducir el riesgo de mortalidad. Dirigirse a un lugar sin las capacidades adecuadas para atender un ACV puede retrasar la atención y disminuir las posibilidades de un buen resultado. En estos casos, el tiempo es un factor crítico.
Minsalud lanza iniciativas para la prevención del ACV en octubre
Por su parte, Minsalud insta a llevar a cabo, durante el mes de octubre, diversas actividades en todo el territorio nacional para promover la prevención del ACV. Estas acciones incluyen jornadas masivas de salud enfocadas en la detección de riesgo cardiovascular y metabólico, en colaboración con EPS, IPS y hospitales en distintos contextos.
Además, se realizarán campañas para medir la presión arterial, con el objetivo de identificar la hipertensión, una condición que frecuentemente precede al ACV y que en muchos casos no ha sido diagnosticada. También se llevarán a cabo talleres educativos para enseñar a la población a medir correctamente su presión arterial y reconocer los síntomas. El Ministerio invita a la ciudadanía a comprometerse con su salud, tomando medidas preventivas para reducir el impacto del ACV en sus propias vidas y en las de sus seres queridos.